• Angela Larrubia

Entrenar al cuerpo... ¿y por qué no al cerebro?

Tu forma de hablar, actuar, comportarte, interactuar... hace que entrenes a tu cerebro en esas pautas de conducta y pensamiento. ¿Son las correctas?



¡Hola a Todos!


Somos muy conscientes de la importancia de entrenar el cuerpo para estar más sanos, para mejorar nuestra forma física y abordar nuevos retos, para motivarnos, socializar, rebajar el estrés y desahogarnos de las tensiones de nuestro día a día, para recuperarnos de dolencias o lesiones. Y, por ello, vamos al gimnasio, corremos, hacemos pilates, yoga, HIIT… tenemos una variedad interminable de posibilidades a nuestra disposición.


Entrenamos al cuerpo. Es realmente importante y desde luego te recomiendo que si no lo haces te pongas a ello cuanto antes. Pero quiero sacar a relucir algo que normalmente no tenemos tanto en cuenta y que es decisivo para nuestra salud, nuestro bienestar físico y emocional y por qué no decirlo, para ser más felices en este complicado mundo que nos ha tocado vivir: EL ENTRENAMIENTO DE NUESTRO CEREBRO.

No somos conscientes de que entrenamos al cerebro lo mismo que entrenamos al cuerpo.

Aunque no lo sepas, o no seas consciente, tu cerebro siempre escucha y aprende de todo lo que haces, dices, piensas, de lo que sientes, de lo que te gusta y no te gusta y cómo reaccionas ante ello, cómo abordas determinados cambios o circunstancias, cómo interaccionas con los demás y contigo mismo, y cómo te tratas. Y con todo ello, sin darte cuenta, vas entrenando a tu cerebro. Y lo haces para que funcione de una forma determinada. Pero ¿es correcto ese entrenamiento? ¿O lo podemos estar viciando inadvertidamente?


No podemos perder de vista que con nuestro proceder en el día a día, el cerebro va creando pautas de conducta, patrones de pensamiento, hábitos y reacciones automáticas que reproducirá una y otra vez ante circunstancias iguales o parecidas. Esto a veces puede ser útil y conveniente ya que de esta forma se consigue una “economía de esfuerzo” … y de tiempo, pero es muy importante tener en cuenta que esto va a marcar nuestra forma de afrontar la vida ya que estos automatismos saltan constantemente, especialmente cuando entramos en modo “piloto automático”… que es cada vez más frecuente☹.

Nuetra forma de hablar y actuar crea pautas de conducta y pensamiento en nuestro cerebro.... ¿son las adecuadas? ¿Podemos mejorar?

Quizá puedas identificar en ti o en personas cercanas, algunos de estos patrones o automatismos que ya están afianzados a fuerza de repetirlos y que, según como se vayan construyendo marcan diferencias abismales en la manera de enfocar la vida.


Piensa por un momento la diferencia que supondría “entrenar” el cerebro a pensar en positivo en vez de anclarse en lo negativo; a buscar opciones constructivas en vez de lamentarse o quejarse y buscar culpables; a mirar adelante en vez de dar vueltas a lo que pasó o a lo que se dijo; a disfrutar de lo que tiene en vez de desear y buscar siempre algo más; a mirar el presente con realismo y trabajar con él en vez de preocuparse sin medida por lo que no sabemos si pasará; a poner orden en nuestra vida, a ser amable con todo el mundo empezando por nosotros mismos, a usar un lenguaje no violento… ¡podríamos seguir indefinidamente!


Y ahora me dices: “¡Ya… qué bonito suena!, pero ¿es posible? ¿Cómo lo hago?”

Las investigaciones en neuroplasticidad nos dicen que podemos "entrenar" al cerebro en pautas positivas.

Y yo te diría: “poco a poco y con paciencia” 😊, pero la neurociencia nos dice que SÍ es posible, que la plasticidad de nuestro cerebro permite romper hábitos, crear nuevas conexiones nerviosas que nos permitan funcionar de otra forma. “Recablear” el cerebro, vaya. Como decía Ramón y Cajal de forma muy gráfica: Podemos esculpir nuestro cerebro.”


Para empezar a lidiar con esto, yo me fijaría inicialmente en estos cuatro puntos esenciales: INTENCIÓN, ATENCIÓN, CONSTANCIA+PACIENCIA y AMABILIDAD.


1.INTENCIÓN real de hacer cambios y voluntad firme de trabajar con ello.


2.ATENCIÓN para darnos cuenta de los momentos en que entran en funcionamiento esos automatismos. Este es un punto en el que hay que trabajar ya que nuestra vida de carreras y tareas sin fin no nos lo pone fácil. Como ya he comentado en otras entradas de este blog, aquí es donde entraría el mindfulness como vía de entrenamiento de la atención y autoconocimiento.

4 pistas para empezar: Intención, Atención, Constancia y Paciencia, y Amabilidad con nosotros mismos.

3.CONSTANCIA para ir cortando estos hábitos y patrones, muchas veces negativos, buscando y ejecutando una respuesta más consciente y voluntaria, con un enfoque positivo, cada vez que entren en funcionamiento. Sin olvidar una dosis enorme de PACIENCIA, no es un camino fácil ni rápido, pero es un buen camino.


4.AMABILIDAD para con nosotros mismos para todo este camino. Alguno de esos patrones que debemos corregir están en la forma como nos hablamos y tratamos. Debemos querernos como somos, y si falllamos, animarnos y celebrar cada pequeña victoria.


Y sobre todo recuerda. ¡Poco a poco!, no podemos abordarlo todo de una vez ni esperar que todo cambie en un momento. El “recableado” del cerebro toma su tiempo, y el corazón debe acompañarlo.


¡Ánimo, somos muchos los que estamos en ello!


Un abrazo y seguimos hablando.


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

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