• Angela Larrubia

Propósitos de año nuevo... no te agobies y acuérdate de Groucho Marx.

Tras la noche de Reyes, acabadas las fiestas... ¿Piensas en propósitos de año nuevo?



¡Hola a todos!


Aunque estoy aún de vacaciones, no he querido dejar de falta a la cita con mi blog, casi coincidiendo con el final de las fiestas navideñas y con el día de Reyes. He escrito unas pocas líneas, que aquí van.


De todas las noches del año, la que más me llena de emoción es la de Reyes. Más incluso que la Nochebuena, que a mucha gente le parece quizás la más entrañable. Cuando ya es tarde y los niños se han acostado, miro por la ventana a la noche, azul oscura, casi negra, y pienso que realmente, más allá de los tópicos y frases manidas, es una noche realmente mágica.


Millones de personitas se acuestan pensando en que esa magia va a repetirse un año más. Y millones de personas se esfuerzan para que eso suceda. No es una cuestión de regalos, sino de sentimientos. De buenos sentimientos.


Mi propósito para el año nuevo: imitar a los Reyes Magos en el despliegue de buenos sentimientos.

Ojalá pudiéramos imitar a los Reyes Magos a lo largo de todos los días del año. Lo voy a intentar. Este es un propósito de año nuevo que me marco.


Y hablando de los propósitos que hacemos ahora, en el inicio del año... Lo bueno de estos propósitos de año nuevo es que reflejan que hemos analizado, aunque sea brevemente, nuestra vida en el año pasado, particularmente aquellas cosas, actitudes y formas de ser en las que no hemos estado muy finos. Y a continuación, después de la reflexión, establecemos un plan de acción para poner cierto remedio, o ciertas mejoras, a esos puntos.


Lo malo de los propósitos de inicio de año es precisamente eso, que se quedan muchas veces en propósitos. En general, no damos un poco de continuidad y al final se quedan en poco o nada. La verdad es que hace falta fuerza de voluntad para seguir esos propósitos mientras la marea del día a día, el trabajo, la familia, las preocupaciones, nos arrastran en otra dirección. He visto estos días un artículo en el periódico La Vanguardia que dice: «Según la mayoría de las estadísticas, el 95% de las llamadas resoluciones de año nuevo no llegan a pasar del 15 de enero. Pero, según mi propia experiencia, esas estadísticas son muy optimistas. Ni siquiera el 5% de ellas llega a ponerse en marcha».


Según las estadísticas, el 95% de los propósitos de año nuevo no pasan del 15 de enero.

El sociólogo Francesc Núñez, de la Universitat Oberta de Catalunya, lo explica de esta manera: «Tendemos a creernos nuestra propia propaganda sencillamente porque es una práctica terapéutica, porque imaginar produce placer, aunque luego no logremos cumplir nuestro propósito en su totalidad». Es decir, el vernos a nosotros mismos en un estado mejor, el creernos que podemos hacerlo, nos hace sentir bien.


Si os fijáis, los propósitos de año nuevo son algo "muy mindfulness". Analizamos que hemos hecho mal. Ponemos un plan de acción. Es decir, intentamos ver con objetividad cómo son (o han sido en el año anterior) ciertos aspectos de nuestra vida que calificamos de "mejorables" e intentamos fijar acciones para cambiarlos a bien.


Pon tus propósitos con sentido común y luego haz seguimiento.

Yo apuntaría dos cosas que nos ayudarían a esos propósitos: primero, un poco de sentido común y moderación en los objetivos de que nos pongamos; y después, práctica y seguimiento.


Yo siempre he defendido el sentido común como una gran cualidad que debemos cultivar. Llamadlo "prudencia", "sentido crítico", "realismo", "gestión de expectativas" o, como digo, "sentido común". Incluso digo muchas veces en mis cursos "mindfulness es sentido común". Tanto creo en él. Por tanto, fijemos nuestros objetivos de primeros de año con prudencia, que sean alcanzables. Si más adelante hay que subir (o bajar) esos objetivos, hagámoslo. Pero seamos capaces de gestionar nuestras expectativas con unos objetivos realistas.


¿Y que quiero decir con "práctica y seguimiento"? Pues que una vez puestos los objetivos, no sólo los pongamos en práctica siempre que tengamos ocasión, sino que incluso los revisemos periódicamente, con cierta frecuencia. Que nos sentemos a reflexionar un rato cada semana, y con objetividad, veámos cómo los llevamos. Es como cualquier otro aspecto de la vida personal y profesional ¿no?.


No pasa nada si al final tenemos que abandonar esos propósitos. Acuerdate de la frase de Groucho Marx

Y si en un momento dado tenemos que abandonar esos propósitos... pues no pasa nada. Acordaos de la famosa frase de Groucho Marx: "Damas y caballeros, estos son mis principios; si no le gusta, tengo otros".


Ahora que lo pienso, revisaré mi objetivo de año nuevo de "imitar a los Reyes Magos" que no sé si es un poco ambicioso.


¡Seguimos hablando!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

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