• Angela Larrubia

¿Qué necesitas en este momento?

¿Puedes parar un momento y hacerte esta pregunta? No se trata de grandes cuestiones, pero si de pequeñas cosas que nos pueden ayudar mucho.


Hola a todos!

Interesante o tal vez un poco desconcertante esta pregunta del título del blog de hoy ¿verdad?, quizá incluso te genere una cierta incomodidad, ¿falta de costumbre de plantearte cuestiones como ésta? ¿Resistencia?... Podría parecer trivial, pero en realidad tiene mucho más trasfondo de lo que parece.


Y ya que estamos, quizá puedas PARAR un momento (esto que hacemos tan poquitas veces y que tanto necesitamos😉) y planteártela con cierta seriedad: ¿Qué necesitas en este momento?, puede ser un buen comienzo: ¡Adelante! Prueba a respirar profundamente, con atención 3 veces y dedícate unos minutos antes de seguir leyendo: ¿Qué necesitas en este momento?

No me refiero a grandes cosas, cambios de vida o decisiones importantes. Hablo más bien de esas pequeñas cosas que, sorprendentemente, pueden marcar la diferencia en un momento dado y arreglarnos la mañana… o el día.

¿Es una pregunta desconcertante? Quizás por que muy pocas veces nos la hacemos.

Tal vez lo que necesitas en este preciso momento es levantarte de la silla y moverte un poco si llevas mucho rato delante del ordenador, comer o beber algo, descansar, cambiar de tema o actividad, sencillamente respirar unas cuantas veces profundamente y soltar algo que anda ahí dando vueltas en tu cabeza, llamar a un amigo o familiar, o tener sencillamente una charla intrascendente con tu compañero.

Puede que sea momento de hacer esa llamada o aclarar ese malentendido que te tiene preocupado, decir que no con elegancia a ese nuevo proyecto que te ofrecen, dejar de trabajar para ir a hacer la compra o ir a buscar a tu hijo, al gimnasio, a dar un paseo…

¡Tantas cosas!, o quizá ninguna… pero al menos encontrar el momento para preguntártelo. Eso significaría que tienes un momento de atención para ti mismo en esta vida de carreras que llevamos donde siempre la agenda está llena, incluso desbordada, donde siempre exiges lo mejor de ti y normalmente lo que falta es eso, lo que tú necesitas…

Puedes ser que sencillamente necesitas un momento de atención para tí mismo ¿no? Algo que seguramente practicas muy poco.

Hablo del contrapunto de la compasión / auto-compasión, que constituye un recurso muy poderoso y necesario a la hora de reorganizar esta “vida loca”. Esa capacidad cuidarte, de tratarte y hablarte como si fueras tu mejor amigo… cuando estás teniendo un momento difícil, cuando fallas, no llegas, o sencillamente cuando necesitas esas palabras de afecto y reconocimiento. ¿Quién mejor que tú mismo para hablarte en ese tono? y... ¡para saber lo que necesitas en este momento!

En este momento es cuando podemos pensar, “vale, pero este mundo es exigente, competitivo, no me puedo despistar… eso de cuidarme, permitirme, tratarme con amabilidad puede sonar a autocomplacencia, dejadez, incluso a egoísmo”.


Aquí es donde viene la necesidad de hacer un análisis, quizá un poco más complicado, donde cada uno tenemos que encontrar ese punto de equilibrio, fomentando la autoamabilidad-autocuidado-autoreconocimiento pero, por supuesto, sin caer en el extremo dela dejadez-autocomplacencia-procrastinación

Un poco de autocuidado no es autocomplacencia. El punto está, como siempre, en el equilibrio.

Aunque sinceramente creo que no hay demasiado riesgo de inclinar la balanza hacia esto último dada la inercia que actualmente lleva nuestra civilización.

Y aquí es donde creo que tenemos que trabajar cada uno de nosotros, desde la calma, y la ecuanimidad. Te propongo una reflexión tranquila sobre tu manera de abordar tu día a día en estos aspectos, tu forma de funcionar y patrones de comportamiento, para identificar esos momentos en que puedes permitirte un respiro, un momento de afecto y reconocimiento ¡como haría sin duda tu mejor amigo!

Buena semana y… ¡seguimos hablando!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

¡Únete al Blog y recibe nuestras noticias!

¡Gracias por unirte!