• Angela Larrubia

¿Qué ven las grandes empresas en el mindfulness?

Acabo de terminar un programa mindfulness en Mercedes-Benz España. Veo una clara tendencia en las grandes empresas por incorporar prácticas de mindfulness. Aquí incluyo algunas reflexiones sobre ello.





¡Hola de nuevo!

Hace unos días tuve la fortuna de acabar satisfactoriamente un programa de Mindfulness para la empresa Mercedes-Benz España. Ha sido un curso de 9 sesiones a lo largo de nueve semanas, en concreto un programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction) según el protocolo del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, actualmente referencia mundial y con efectividad probada por gran cantidad de investigaciones científicas. Aprovechando esta circunstancia, me gustaría comentaros en esta entrada de mi blog algunas reflexiones sobre Mindfulness y la gran empresa.


En los últimos tiempos, cada vez más empresas, particularmente las grandes corporaciones, están apostando con cierta intensidad por este tipo de programas. Entre otras redes sociales, estoy presente en linkedin y veo en mi feed que este tipo de cursos, programas o como queramos llamarlos, son cada vez más habituales.

Siendo realistas, es muy claro que las empresas buscan mejorar su rendimiento y beneficios, y comienzan a ver y entender la ventaja que puede llegar a suponer el apostar por este tipo de formación... y si por el camino, esto también beneficia personalmente a los empleados, mejorando su bienestar tanto físico como psicológico, es algo a considerar positivamente y a aplaudir.


Las grandes empresas apuestan cada vez más por programas de Mindfulness.

Se trata, por tanto, de un caso modélico de enfoque “win-win”, en donde la formación que la empresa ofrece a sus empleados (en este caso, de Mindfulness), no sólo contribuye a mejorar el rendimiento o capacitación profesional del trabajador, sino que también ofrece beneficios claros y demostrados para el empleado en su vida personal, más allá de su vida profesional.


En los casos en que yo he trabajado impartiendo este tipo de programas, tanto en IBM, la empresa donde actualmente trabajo, como en otros, incluyendo este último caso de Mercedes-Benz España, he visto un interés sincero por parte de la dirección en apoyar este tipo de iniciativas. Lo aplaudo sinceramente y agradezco particularmente a Mercedes-Benz España la confianza depositada en mí.


Se trata de un enfoque "win-win" entre empresa y empleados.

Otro punto que me parece interesante señalar es la apuesta de las empresas por los “soft skills”, frente a los “hard skills” tradicionales. Los “hard skills” son las competencias que pueden adquirirse mediante formación tradicional y experiencia profesional. Son los que ya conocemos, digamos, “de toda la vida”: conocimientos técnicos tradicionales, de informática por ejemplo, o de idiomas, de gestión, administrativos o financieros, por mencionar algunos casos.


En cambio, los “soft skills” son una combinación de habilidades sociales, de comunicación, incluso emocionales o de actitudes, que facultan a las personas para moverse mejor en su entorno (en el más amplio sentido de la palabra), trabajar en equipo, colaborar… y, complementándose con los “hard skills”, conseguir sus objetivos.


Los "soft skills" se cultivan a través de la práctica del Mindfulness.

Seguro que os suenan esos “soft skills” tan fundamentales en este mundo complejo, incierto y apasionante que nos ha tocado vivir: atención y concentración, escucha y empatía, claridad mental, gestión de estrés, inteligencia social y emocional, liderazgo, resiliencia, comunicación asertiva, actitud flexible y positiva, amabilidad y autocuidado… ¡Una larga lista! Pues bien, los grandes avances actuales en neurociencia demuestran que la gran mayoría de esas capacidades se cultivan precisamente a través de la práctica de Mindfulness o atención plena.


Mindfulness permite prestar atención y ser consciente de lo que sucede realmente en cada momento, dentro y fuera de mí, más allá de las prisas y la multitarea que se han hecho habituales en nuestro día a día. Es una capacidad de atención que tenemos de forma innata y que nuestro estilo de vida acelerado empuja a olvidar, sin embargo, podemos entrenar el cerebro para recuperarla a través de la práctica de Mindfulness. ¿Qué permite esta práctica continuada?

  • Aumentar la capacidad de auto regulación emocional.

  • Disminuir el estrés y ansiedad para llegar a estados de equilibrio y calma mental.

  • Mejorar la relación conmigo mismo, desde la amabilidad y autocuidado.

  • Estimular actitudes de apertura, resiliencia, colaboración y liderazgo.

  • Aumentar la empatía, mejorando mi forma de escuchar y comunicar para construir relaciones personales satisfactorias.

  • Mejorar la atención y concentración en nuestras actividades habituales.


¿No son estos los “soft skills” de los que hablábamos antes? Curiosamente, estos “soft skills” (y otros) se están convirtiendo, poco a poco en los “hard skills” del futuro.


Los "soft skills" se están convirtiendo en los más importantes para las empresas.

Por otra parte, hoy en día las empresas demandan, como en cualquier otro proyecto o actividad, que los resultados de un programa de formación y en este caso concreto, de formación en Mindfulness, puedan medirse de manera objetiva, con sus SLAs (acuerdos de nivel de servicio) o KPIs (indicadores de rendimiento) en los que se vea que, efectivamente, aporta beneficios medibles.


Personalmente, ya llevo impartidos muchos programas en empresas y he podido realizar mediciones suficientes, como para poder comprobar de manera objetiva que se producen esos beneficios en las personas y, por tanto, en las empresas. De hecho, desde los inicios de los programas MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction) de la Universidad de Massachusetts, en 1979, se han publicado miles de investigaciones científicas que corroboran los efectos beneficiosos del Mindfulness, tanto desde el punto de vista psicológico como físico de manera objetiva, cuantitativa e incluso fisiológica.


Muchos programas de Mindfulness se basan en el MBSR de la Universidad de Massachusetts. Los resultados positivos se han medido objetivamente.

En mi experiencia particular coincido con esos resultados positivos y, a modo de ejemplo, os resumo algunos de los resultados que he obtenido:

  • En cuanto a “la capacidad de observación del momento presente”, he encontrado una mejora de los asistentes del orden del 29% a la finalización del programa, respecto al estado al inicio del mismo. Esto supone entre otras cosas, una capacidad de atención reforzada que permite mayor calma, claridad y ecuanimidad en la toma de decisiones.

  • En cuanto a “disminución de reactividad emocional” de los participantes, al final del programa respecto de su comienzo, se obtiene una mejora de casi un 25%. Los beneficios de esta mejora son obvios y subyacen a todos estos “soft skills” que hemos comentado.

  • En la faceta de “actuar con consciencia”, la evolución ha sido del 16%, lo que refleja una reducción significativa del funcionamiento en modo “piloto automático”.

  • En cuanto a medir frecuencia de “estados de mindfulness” en la vida, la evolución ha sido de una mejora entre el 20% y el 30% entre los asistentes. El diseño de esta medida implica un aumento de la calidad de atención y consciencia relacionada con una variedad de habilidades interpersonales, de regulación de la emoción, de regulación del comportamiento y estado de bienestar.


Los resultados positivos se han medido objetivamente en aspectos como "actuar con consciencia" o "disminución de la reactividad emocional"

Creo que queda patente la importancia de estos resultados y quiero aclarar adicionalmente que aumentan progresivamente a medida que se establece sólidamente el hábito de la práctica asidua.


Por otra parte, creo que es importante mencionar que prácticamente la totalidad de los participantes en estos programas de Mindfulness han afirmado experimentar efectos positivos, especialmente relativos a ser capaces de parar, ser conscientes, mejorar sus relaciones profesionales y personales/familiares. Mencionan también una importante disminución de sus niveles de estrés y ansiedad, con una reducción significativa de rumiación, una mayor autorregulación emocional y un aumento significativo en la tendencia a ver el lado positivo de las cosas.


Me gustaría destacar especialmente dos descubrimientos recurrentes y fundamentales que destacan la mayoría de los asistentes en todos los programas que he realizado y en los que encuentran de gran ayuda la práctica asidua de Mindfulness:

  • La gran importancia del autocuidado y la autoamabilidad… ¡y lo descuidadas que tenemos ambas cosas en esta vida loca que llevamos hoy en día!

  • La necesidad de comenzar a disfrutar más de cada momento, de cada conversación, de cada café con los amigos y compañeros, de cada beso de nuestros hijos.


Los asistentes a los cursos descubren la importancia del autocuidado y la necesidad de disfrutar más de cada momento.

También hay que mencionar que todos estos resultados no se obtienen “gratis”. Quiero decir que para obtenerlos, es necesaria una buena dosis voluntad y disciplina para poner en práctica diariamente los ejercicios que se proponen durante las semanas que dura el programa, se trata de un “entrenamiento”, de un aprendizaje experiencial que requiere un compromiso personal. Cómo podéis imaginar ésta es precisamente la mayor dificultad que encuentran las personas que se acercan al Mindfulness, es necesario comprenderlo y estar dispuesto a trabajar con ello.

Espero de verdad que las empresas y las corporaciones continúen incorporando las prácticas de Mindfulness en sus programas de formación. ¡Creo que estamos en el buen camino!


La obtención de beneficios requiere práctica contínua y un poco de disciplina diaria en los ejercicios.

Está claro que la situación del mercado laboral hace que las empresas nos empujen a la consecución de resultados más y más exigentes, con unos horarios cada vez más complicados y con un nivel de esfuerzo cada vez más alto. Parece muy razonable que, además, esas empresas pongan a disposición de sus empleados los recursos necesarios para poder gestionar de manera adecuada ese nivel exigencia.


Un abrazo fuerte y ¡Seguimos hablando!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

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