• Angela Larrubia

Algo tan sencillo como respirar…

Respiramos 24 horas al día... ¿Conocemos algo de la respiración? Quizás debamos reflexionar un minuto sobre ello.



¡Hola a todos!

Hoy me gustaría que dedicáramos nuestro minuto semanal de lectura a algo tan sencillo como respirar. Al fin y al cabo, es algo que hace nuestro cuerpo espontáneamente y que, por cierto, nos trae la vida momento a momento y respiración tras respiración… O sea, que en realidad no es algo baladí y probablemente sí merece la pena que le dediquemos unos momentos.


Efectivamente la respiración es algo que sencillamente sucede, siempre está ahí (y más nos vale😊) y aparentemente no necesitamos hacer nada especial ni dedicarle nuestra atención para que continúe así, de forma casi automática.

La respiración está ahí, sucede, no hay que hacer nada especial... ¿Y si fuera algo más que eso? Estimula el nervio vago y activa el estado de descanso y recuperación del organismo.

Pero ¿y si la respiración fuera mucho más que eso? ¿Y si pudiera convertirse en una herramienta fundamental para saber cómo estamos, para reducir nuestra ansiedad y nuestra aceleración diarias, para regular nuestras reacciones, para poner los pies en la tierra y hacernos conscientes de lo que realmente está sucediendo?


Una respiración calmada y plena estimula el nervio vago, que, al pertenecer al sistema nervioso autónomo, y en concreto al sistema nervioso parasimpático se encarga de estimular el estado físico de descanso, relajación y desactivación de respuestas ansiosas.


Te propongo que, antes de continuar leyendo, simplemente pares y respires tres veces profundamente, poniendo toda tu atención en las sensaciones del aire al entrar y salir de tu cuerpo, así de fácil…


Inspira profundo y espira largo… y así al menos dos o tres veces más.

Permitirnos respirar de manera consciente nos concede unos segundos de atención a nosotros mismos.

¡Buen trabajo!, ¿Ha cambiado algo? A veces, permitirnos respirar, concedernos unos segundos preciosos de atención a nosotros mismos, puede marcar la diferencia.

Seguramente muchos de vosotros os habéis dado cuenta de que, de forma inconsciente, adaptamos nuestra forma de respirar a la vida que llevamos, a como nos encontramos, a lo que estamos haciendo. Sólo piensa por unos momentos:


  • ¿Contienes la respiración en una escena de suspense al ver una película, cuando esperas conocer una decisión de tu jefe, cuando estás totalmente concentrado en una tarea complicada o quizá cuando el teléfono suena y ves que es esa llamada tan esperada?

  • ¿Se acelera o entrecorta tu respiración ante una situación difícil, cuando tienes que hablar en público o cuando te sientes realmente enfadado, ansioso o preocupado?

  • ¿Cómo es tu respiración en esos momentos de calma con un café y un buen libro o esos otros que compartes con tu familia tras una agradable comida? ¿Cómo respiras cuando disfrutas de una puesta de sol o ante la inmensidad de un precioso paisaje?

La respiración nos acompaña y se adapta a nuestra forma de vida, a nuestro estado de ánimo.

Si pones un poco de atención te darás cuenta de que todo esto (y mucho más) sucede constantemente, no es cierto por tanto que la respiración simplemente suceda, sino que efectivamente acompaña y se adapta a nuestra forma de vida. Y a su vez, la forma en que respiramos también influye en nuestro estado de ánimo, afecta nuestro cuerpo, a nuestra mente… y puede llegar a influir, por tanto, en nuestra salud.


Aquí es donde llega la buena noticia… ¿Y si sacamos partido de todo ello? ¿Y si prestamos atención a la forma en que respiramos, a cómo se encuentra nuestro cuerpo y utilizamos esta información para manejar mejor las situaciones de nuestra vida? ¿Qué pasaría si aprendemos a utilizar nuestra respiración, a regularla conscientemente y a través de ella también regular nuestras emociones, cambiar nuestros hábitos y automatismos?

Las primeras veces que se practica la observación de la respiración provoca reacciones muy dispares: parece que nunca nos habiamos dado cuenta de cómo respiramos.

Al tratar sobre la respiración en los cursos de Mindfulness que imparto, y al proponer por primera vez a los asistentes una práctica de observar la respiración, no deja de sorprenderme las reacciones y experiencias tan dispares que los asistentes describen y los descubrimientos en los que nunca habían reparado antes. Me dicen cosas como que no alcanzan a controlar el ritmo, sufren ahogos, incluso alguna sensación de mareo; otras veces las sensaciones son de calma, o de “aterrizar” tras ir muy rápido… Pero esa atención a la respiración siempre es algo nuevo para ellos ¿Curioso verdad? Y eso que estamos respirando sin parar, en 24x7.


Y cómo evoluciona esa experiencia a medida que el curso avanza, practicando de manera continua a ser conscientes de la respiración y a saber regularla. La respiración se va convirtiendo progresivamente en un ancla para la atención, de forma que los pensamientos y también las preocupaciones quedan en segundo plano.

Si aprendemos a usar nuestra respiración, podríamos utilizarlo para regular nuestras emociones y hábitos.

Ahora solo nos queda aprender a respirar, aprender a estar atentos a nuestra respiración y a través de ella, estar más presentes en lo que sucede en cada momento, listos para actuar de la forma más sabia y saludable.


Y por supuesto, como todo en la vida, esto requiere un entrenamiento. Como sabes, la práctica de Mindfulness permite entrenar la atención, y en concreto la atención a la respiración, a las sensaciones del cuerpo y a todo lo que pasa también en nuestra mente mientras respiramos.

Este audio de ayudará a practicar la atención plena a la respiración... pero hay que entrenarlo a diario.

Te propongo que comiences hoy mismo con tu entrenamiento, te dejo este audio con una práctica de Mindfulness, o atención plena, a la respiración.



¡Y una cosa muy importante! Se trata también de practicar el ser amables con nosotros mismos, de concedernos unos minutos al día para cuidarnos, sin presión ni obligaciones, sin éxito ni fracaso, se trata sólo de hacer lo que mejor sabemos: RESPIRAR.


Piensa que la respiración es una fuente de información inagotable sobre nosotros mismos, conecta nuestro cuerpo y nuestra mente y constituye una herramienta fundamental de autorregulación y una vía indiscutible para mejorar nuestra salud física y psicológica. ¡Ya me contarás qué tal!


Buena semana y ¡Seguimos hablando!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

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