• Angela Larrubia

¡Carpe diem! Aprovecha el momento.

Algunas reflexiones alrededor de la película "El club de los poetas muertos".



¡Hola a todos!


Aquí estoy de nuevo para comentar una película y sacarle un poco de jugo desde el punto de vista del Mindfulness. Se trata de “El club de los poetas muertos” (“Dead Poets Society”), del año 1989 dirigida por Peter Weir, con guion de Tom Schulman y protagonizada por Robin Williams. Seguro que os suena. Ganó un Óscar al mejor guion original. Fue una película muy popular (para algunos, película “de culto”), que llegó, ese año, a ser la quinta en recaudación de la taquilla (¡compitiendo con “Indiana Jones y la última cruzada” o con la segunda parte de “Regreso al futuro”!).


Se trata de un melodrama, por momentos sugerente y alentador y en otros triste y agridulce, sobre todo en el final (que no voy a desvelar para aquellos que quieran verlo). Pero indiscutiblemente, una película inspiradora por algunos mensajes que transmite. A ellos me voy a remitir en esta entrada de mi blog, sin pretender hacer una crítica cinematográfica 😊.

La película anima a pensar libremente, a cuestionar reglas y a vencer temores.

Solo para situarnos: un grupo de alumnos, de clase alta, comienza curso en 1959 en la prestigiosa Welton Academy y conocen al profesor de literatura Sr. Keating. El profesor Keating es rompedor, original, muy distinto de los académicos habituales de las instituciones de la época. Reta a sus alumnos a que piensen libremente y a que cuestionen las reglas de su mundo. A que venzan sus temores y en la relación del profesor con los chicos y de éstos con el mundo que les rodea, suceden a lo largo de la película diversos avatares en este sentido.


Un aspecto que me gusta de la película es que no pretende finalizar con un mensaje del tipo “al final de todo, la vida es maravillosa” o “todo lo que te propongas lo puedes conseguir”. Estos son mensajes optimistas y muy deseables… pero quizás no todo lo realistas que nos gustaría. Al igual que en la película, la vida tiene momentos buenos, pero también malos, y por mucho que nos propongamos cosas estupendas, en ocasiones no llegan. Sí, en la vida tenemos que proponernos objetivos y perseguir sueños. Pero también es necesario gestionar nuestras expectativas, permitir que las cosas no sean exactamente como querríamos.

No es del estilo "si quieres, puedes"... Es bueno perseguir tus sueños, pero también tienes que gestionar tus expectativas de conseguirlo.

Es posible que no consigamos algunos de esos objetivos que nos planteamos. Pueden ser complicados de alcanzar o quizás no nos los hemos planteado en el mejor momento. Pero no pasa nada por fracasar, es la vida. Y más aún, ¿qué es fracasar?, lo hemos intentado y por el camino hemos aprendido… Hemos hablado en numerosas ocasiones de esas capacidades tan importantes y aquí muy pertinentes: resiliencia, flexibilidad, aceptación.


En “El club de los poetas muertos” el profesor Keating anima a sus alumnos a descubrir sus propios caminos, rompiendo a veces, o traspasando, con algunas pautas de la escuela tradicional. Yo creo que no pretende revolucionar ni transgredir, pero sí intentar enseñar a los alumnos a pensar y a ejercer la reflexión crítica. “Libera tu mente. Usa tu imaginación. Cuando lean, no consideren sólo lo que el autor piensa, consideren lo que ustedes piensan”. Eso no es poco en los tiempos que vivimos. Aplicable ahora al 100%. Otro de los comentarios que les hace es: “debéis pensar que vuestras convicciones son únicas y os pertenecen. Aunque a otros puedan parecerles raras o inaceptables. Aunque toda la manada diga ‘no está bien’.” Nunca está de más recordar esto, ¿verdad?

No pretende ser revolucionaria, pero sí anima a practicar el pensamiento crítico... muy oportuno en los tiempos actuales de la "posverdad".

Quizás por lo que es más recordada la película, es por las escenas en que el profesor (y después los alumnos) se suben a los pupitres del aula. “Me he subido a la mesa para recordarme a mí mismo que debemos mirar constantemente las cosas de una manera diferente. El mundo se ve distinto desde aquí arriba. Si no me creen, vengan a probarlo.” De nuevo nos impulsa a cuestionar lo establecido. Quizás no necesariamente a romperlo, pero al menos sí a mirarlo de otra forma. ¿Quién sabe? ¿Descubriremos algo nuevo? ¿Surgirán oportunidades no previstas?


En la película se menciona también “¡Carpe diem!” como elemento motivador para los chicos. Como tal, es una frase atribuida al poeta latino Horacio (65 - 8 a. de C.), quien, en el primer libro de las Odas, aconseja a su amiga Leucone: “Carpe diem, quam minimim credula postero”, que podemos traducir como: “Aprovecha el día de hoy; confía lo menos posible en el mañana”.

"Me subo a la mesa para recordar que podemos mirar las cosas de manera diferente".

Lo que el Sr. Keating les dice a los alumnos es: “Aprovechen el día, muchachos. Hagan que sus vidas sean extraordinarias.”. Puf, no es poco ¿verdad? Con ello no quiero decir que tengamos que descubrir América o ganar el premio Nobel… pero sí disfrutar del momento, de las pequeñas cosas buenas de cada día. Y no sé si será una vida extraordinaria, pero, al menos, saldrá un poco de lo ordinario, del camino marcado, aventurándonos un poco las oportunidades que puede traer la vida y que, por miedo o sencillamente indiferencia, prisa o pereza, no exploramos.


En estos tiempos, muchas veces no somos quienes marcamos nuestra vida. Un trabajo intenso (o la falta de él) que nos obliga a echar muchas horas, obligaciones familiares diversas, el cuidado de los hijos (o de los padres mayores), la pandemia ésta que no acaba de irse… Y además, las convenciones y obligaciones establecidas, lo que se espera de nosotros... “¡Se nos lleva el río!”, una reunión tras otra, informes, ofertas, pedidos, viajes, discusiones, todo ello casi sin descanso y a veces en modo “piloto automático... Ufffff, y me digo: “Necesito parar, respirar y pensar”.

No sé si podemos tener una vida extraordinaria, pero sí que podemos explorar nuevos caminos ¿quién sabe donde llevarán?

Creo que eso es lo que nos dice el profesor Keating y que podemos aplicarnos: Para y piensa. Tómate un momento para respirar, para hacerte consciente de lo que realmente hay, para reflexionar, ¿quieres o puedes hacer algo de forma diferente? Inténtalo. Si sale estupendo, y si no sale, bueno, no pasa nada, he aprendido, ya habrá otras ocasiones más adelante.


Para terminar, os dejo con una de las frases que se mencionan en la película parafraseando al célebre Henry David Thoreau:


“Thoreau dijo que La mayoría de los hombres viven en desesperación silenciosa. No se resignen a ello. Libérense. No caminen por la orilla, miren a su alrededor. Atrévanse a ir lejos y encontrar nuevos terrenos.”


¡Un abrazo y seguimos hablando!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

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