• Angela Larrubia

Cuando me distraigo entro en modo “piloto automático”, ¿Qué pasa entonces? ¿qué puedo hacer?

El 47% de nuestro tiempo lo pasamos en un estado de “mente errante”, conoce cómo nos afecta y qué podemos hacer al respecto.

¿Sabías que se ha demostrado científicamente que el 47% de nuestro tiempo lo pasamos en un estado de “mente errante” o “mind wandering”?

Es ese estado en que nuestros pensamientos intrusivos nos distraen y nos impiden centrar la atención en la tarea que tenemos en ese momento entre manos, llevándonos a un vagabundeo mental a través de asuntos pasados, futuros (probables o no), ensoñaciones, alternativas, expectativas...


¡Todos sabemos mucho de este estado que se activa en cualquier momento y lugar y nos suele llevar por caminos tortuosos!.


En cualquier caso, es una tendencia natural de nuestra mente que también se asocia con momentos en los que surge la creatividad, se nos enciende la lamparita de la idea genial o la solución disparatada pero efectiva… sin embargo, cuando esta falta de atención se hace demasiado frecuente e intensa comienzan a surgir los problemas.


El hecho es que esa capacidad de pensar en lo que NO está ocurriendo ahora, probablemente ha sido una de nuestras mayores ventajas evolutivas, pero hoy en día también puede llegar a tener un coste emocional y físico.

Cuando la atención se dispersa, conectamos el piloto automático

Es precisamente en esos momentos de distracción cuando entra en funcionamiento nuestro piloto automático, que es capaz de hacer gran cantidad de cosas por inercia sin apenas darnos cuenta


**¿alguna vez has salido de casa conduciendo hacia el trabajo y de repente ya estás allí sin saber siquiera cómo has llegado o qué día hace?,

**¿o sales de la ducha sin saber cuántas jabonadas le has dado a tu pelo?,

**¿o buscas y buscas cualquier cosa que hace rato has dejado en su sitio?.


A veces son anécdotas graciosas pero apuesto a que tú también has vivido situaciones delicadas por estos descuidos inconscientes que surgen cuando se conecta involuntariamente nuestro piloto automático y dejamos de ser realmente conscientes de lo que está pasando en el momento presente.

Incluso llevado al extremo, es este mismo piloto automático el que nos sube al carro del estrés mal entendido

Esta falta de consciencia nos empuja a dejarnos arrastrar por el río de nuestras circunstancias y en muchos casos entramos en una espiral de actividad constante, de reunión tras reunión, llamada tras llamada y nos hace llegar al final del día sin haber comido y casi sin haber respirado... ¡Y todo sin apenas darnos cuenta!.


Pero tampoco es cuestión de “demonizar” el piloto automático ya que en determinadas ocasiones puede llegar a resultar útil para aplicar una economía de esfuerzo en tareas sencillas y rutinarias, pero es conveniente reducirlo en lo posible o al menos ser conscientes de que introducimos esos automatismos deliberadamente y con una finalidad, listos y alerta para desconectarlos en cuanto sea necesario.


Si el piloto automático se queda “enganchado” perderemos la oportunidad de encontrar esos momentos para PARAR, respirar, percibir que trae realmente este momento y hacernos conscientes de ello, tomar distancia y abrirnos a nuevas opciones para tomar mejores decisiones, con más claridad y serenidad. ¡En definitiva bajarnos de la moto!.


Para esto necesitamos un “músculo de la atención” fortalecido y bien entrenado que sea capaz de darse cuenta cuándo nuestra mente se ha ido “por los cerros de Úbeda”, dejándonos fuera de la conversación, de la tarea, impidiéndonos disfrutar del paseo o que nos concentremos en la lectura de una interesante novela.


La herramienta perfecta para cultivar ese músculo de la atención es MINDFULNESS, en este post puedes encontrar más información sobre qué es y cómo puede ayudarte.

Te ofrezco una práctica sencilla de mindfulness para comenzar ahora mismo

Te propongo empezar ahora mismo, ¿puedes dejar a un lado por unos momentos lo que estás haciendo?. Bien, pues adopta una postura sentada, cómoda y erguida y estás list@ para empezar:


1-Cerrando los ojos con suavidad….. PARA un momento y RESPIRA…... cayendo en la cuenta de que estás respirando……

2.-Siente el aire salir y entrar de tu cuerpo en cada inspiración y cada espiración……. observando con curiosidad cada sensación en tu cuerpo…. cómo se expande al inspirar y se relaja al espirar…. manteniéndote en esa observación afectuosa por unos momentos

3.-Cuando venga una distracción o un pensamiento, trae de nuevo la atención a la respiración con amabilidad y firmeza y continua respirando: “RESPIRO Y SÉ QUE ESTOY RESPIRANDO”……..

4.-Prueba a mantenerte por unos minutos en este ciclo natural de reconducir la atención a la respiración cada vez que te distraigas……..

5.-Cuando sientas que es suficiente para ti abre de nuevo los ojos lentamente y recupera tu actividad suavemente, escuchando los mensajes de tu cuerpo al activarse de nuevo…..

¡¡Enhorabuena, todo un lujo dedicarte solo a tí estos breves momentos!!

Esta sencilla práctica puedes repetirla varias veces al día, verás que poco a poco será más fácil e irás encontrando con naturalidad el momento de realizarla a medida que notes sus efectos.


¡¡Seguimos hablando!!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud



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