• Angela Larrubia

Mindfulness: atención y práctica.

Desmitificando y acercando la práctica del mindfulness a nuestro día a día.



¡Hola de nuevo!


¿Qué es Mindfulness?, ¿Cómo se practica? ¿Qué es la meditación? ¿En qué consiste realmente? ¿De verdad me puede ayudar?


Creo que merece la pena dedicar un rato a centrar estas preguntas, ya que con cierta frecuencia, hablando con amigos y conocidos sobre estos temas, me encuentro con que a veces se ven con una cierta aura mística, como algo complicado, quizás lejano. O incluso algo esotérico.


Hay quien piensa que practicar mindfulness va de meditar en posturas raras y que esa meditación consiste en poner la mente en blanco. Otros comentan que se trata de pensar profundamente en cosas trascendentales en busca de la iluminación. Alguno me ha llegado a decir que si con ello voy a practicar la religión budista. ¡Uf! Pues no es así, es mucho más simple y cercano.

Mindfulness no es una religión, ni es una medicina alternativa...

Un compañero me comentaba que cuando en su trabajo tiene que redactar un contrato donde se define lo que se va a hacer en un proyecto, a veces queda más claro indicar en el contrato lo que NO se va a hacer en ese proyecto. Le voy a tomar la palabra. Si tuviera que hacer una lista aclaratoria de lo que no es Mindfulness, incluiría:

· No es una religión, ni tampoco una medicina alternativa.

· No es vaciar la mente de pensamientos.

· No es escapar del dolor, resignarse ni caer en la pasividad.

· No es intentar relajarse o intentar controlarse.

· No es buscar éxtasis o iluminación, suprimir emociones, ni aislarse del mundo.

· No te aparta de tus objetivos vitales.

· No es necesario ser un faquir o un contorsionista.

· No se trata de tener éxito o fracasar, de meditar bien o mal.


Es mucho más sencillo: consiste básicamente en parar, concederte un tiempo para respirar en esta vida de prisas y carreras que llevamos, para darte cuenta de cómo te encuentras, de qué está pasando realmente y cuál es la forma más inteligente y saludable de gestionarlo. Nada más.

Consiste en parar, prestar atención y después practicar. Muy simple.

Me gusta decir que mindfulness es simplemente “estar con lo que hay”. Para mí, además, es una forma de conocerme, de cuidarme, de ser mejor persona.


Así parece más sencillo de entender ¿no?, aunque quizás no es tan fácil de conseguir. Ahí es donde entra la práctica de Mindfulness, que de nuevo, me gustaría acercar de forma simple, definiéndola como el entrenamiento de nuestra atención para conseguir todo esto. Como cualquier habilidad en la vida, hay que practicarla.


Esa atención que en nuestra sociedad y nuestro modo de vida actual echamos tanto de menos ya que se ve mermada constantemente por nuestra multitarea, por la cantidad de estímulos constantes que nos llegan por todas partes, por los incontables mails, whatsapps, entradas de Instagram y LikedIn que tenemos que revisar, el trabajo, la casa, los niños… ¡Tanto que atender!

Importante: practicar y practicar. Formal o informalmente

¿Y cómo entrenar nuestra atención? También sencillo, todos sabemos lo que es entrenar, practicar. Yo he jugado al baloncesto muchos años (cuando era joven, claro), y si quería meter canasta en el partido tenía claro lo que debía hacer: tirar a canasta una y otra vez hasta desarrollar e integrar, el movimiento y coordinación adecuado de piernas, brazo, muñeca, mano… Pues lo mismo para el mindfulness: entrenamiento.


La práctica informal de Mindfulness


De una forma análoga entreno mi atención, a veces de un modo “informal” en cosas de mi día a día, por ejemplo: degustar realmente una fruta jugosa con todos mis sentidos, conducir sabiendo de verdad por donde voy, escuchar realmente a mi cliente, disfrutar conscientemente del agua de la ducha en mi cuerpo o sentir la brisa y el sol en mi rostro al pasear…


Son pequeños gestos de atención que podemos cultivar desde hoy mismo y que marcan la diferencia cuando los integramos en nuestra vida. Aprendemos a disfrutar de cada momento, a realmente estar con lo que hay en cada momento.

Otra forma de verlo: es estar con lo que hay en cada momento.

Siguiendo con el símil del baloncesto, sería como las pachanguitas o partidillos que hacía de vez en cuando con mis amigas, en los ratos libres, informalmente. Mientras que los entrenamientos diarios del equipo serían las prácticas formales.


La práctica formal de Mindfulness


Otras veces dedico un tiempo y espacio específico, ¡como mis entrenamientos de baloncesto! Se trata de la práctica “formal” de mindfulness, sentándome a observar mi respiración y poniendo toda mi atención en cada inspiración y en cada espiración.


Parece algo muy sencillo, pero enseguida te das cuenta de lo difícil que es mantener ahí la atención y cómo enseguida aparece la “jaula de grillos” que tenemos en la mente y que nos lleva de un pensamiento a otro. ¡Perfecto! en eso consiste la práctica: en darte cuenta de la distracción y traer de vuelta tu atención a la respiración una y otra vez, así entrenas tu cerebro y tu atención… ¡de la misma forma que yo tiraba a canasta una y otra vez! Eso sí, siempre con mucha paciencia y mucha amabilidad con nosotros mismos, porque es completamente normal que nos cueste.

La práctica consiste en darte cuenta de la distracción y traer de vuelta tu atención. Una y otra vez. Así se fortalece la atención. Comprobado científicamente.

Y con todo esto ¿qué consigo? ¿cómo me ayuda?: voy fortaleciendo mi atención y poco a poco la voy introduciendo en los diversos aspectos de mi vida, de forma que empiezo a darme cuenta de cuando llegan esas distracciones, de cuando “desconecto” de la realidad y me pongo en modo piloto automático. Cada uno de esos momentos de atención y vuelta al momento presente ¡es como encestar en el partido! Son momentos que vivo intensamente y en los que tengo la oportunidad de hacer algo de forma distinta.


Solo me queda comentar que la neurociencia y las publicaciones científicas más prestigiosas, confirman que este entrenamiento de la atención a través de la práctica del mindfulness, se traduce realmente en cambios fisiológicos en el cerebro que prueban el fortalecimiento de la atención… igual que mis entrenamientos de baloncesto fortalecían mis músculos y mi coordinación.


¡Un abrazo fuerte y seguimos hablando!



Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

¡Únete al Blog y recibe nuestras noticias!

¡Gracias por unirte!