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¿Quién eres en realidad? El Yo narrador y el Yo experimentador.

  • Foto del escritor: Angela Larrubia
    Angela Larrubia
  • 29 oct 2020
  • 4 Min. de lectura

Tu vida la construyes entre lo que experimentas en realidad y lo que te narras a ti mismo. ĀæEres el Yo narrador o el Yo experimentador? ĀæExiste un balance?



Vivimos una vida compleja, diversa, acelerada y rica. Una vida llena de cosas hechas y por hacer. Una vida real y una vida digital. Una vida en la que atesoramos experiencias, relaciones, expectativas… una vida incluso a veces desdoblada en nuestra faceta personal, profesional, familiar, en nuestro cĆ­rculo de amistades…

¿Te has parado a pensar en lo que luego te queda de todo ello? ¿Eres realmente consciente de todo tal y como lo has vivido y experimentado? Creo que esto es cada vez mÔs difícil en vista de la velocidad, la cantidad de estímulos que asumir y evaluar constantemente, decidiendo sobre la marcha en base no sé muy bien a qué.


A veces tengo la sensación de que construyo mi vida en base a los retazos que soy capaz de recoger de aquí y de allÔ, de pasados y futuros, de realidades y pensamientos, de impresiones y emociones, pero no a partir de una presencia real y atenta. Pasando de puntillas por demasiadas cosas, sin darles el tiempo ni el espacio suficiente porque no lo tengo, o eso creo.


El Yo experimentador vive la experiencia real del aquĆ­ y del ahora, pero con la vida loca que llevamos, no le damos tiempo ni espacio.

ĀæY en medio de este lĆ­o como consigue mi mente construir un relato coherente de mi vida y de quien soy YO? Para eso tenemos el ā€œyo experimentadorā€ y el ā€œyo narradorā€.

El ā€œyo experimentadorā€ es el que realmente vive y siente la experiencia del aquĆ­ y el ahora: es el que disfruta de un atardecer, el que siente curiosidad, el que mantiene una conversación escuchando de verdad, el que sufre una pĆ©rdida o se deleita con el calor del sol. Pero el ā€œyo experimentadorā€ no tiene memoria, le falta continuidad de información de la experiencia ya que sólo estĆ” presente en esos pocos momentos de atención consciente que consigo y desengancha a menudo cuando el piloto automĆ”tico toma el control.


AhĆ­ es donde entra el ā€œyo narradorā€, que hilvana esos retazos de experiencia real y a partir de ellos elaborar historias, narraciones y en ocasiones fantasĆ­as que hacen que me sienta segura y me dĆ© la sensación de una sólida realidad personal.

De esta forma, el ā€œyo narradorā€ parte de las experiencias vividas por el ā€œyo experimentadorā€ y las modela, interpreta y encaja lo mejor que puede, de forma que tengan sentido lógico en mi vida, mi situación, mis patrones de acción y mis sesgos, incluso si lo ve necesario rellena información a base experiencias previas, recuerdos o futuribles. AsĆ­ voy construyendo mi YO, casi como si fuera un personaje, mitad real, mitad imaginado.


El Yo narrador toma las experiencias reales y construye una historia con esas vivencias ... o quizƔs una fantasƭa.

QuizĆ” aquellas vacaciones no fueron exactamente como las cuento o como las recuerdo. Y seguramente aquella conversación difĆ­cil con mi colega no lo fue tanto. Por supuesto no se trata de mentir o inventar, pero a fuerza de darle vueltas tantas veces creo que lo que pasó va ā€œevolucionandoā€ al incorporar sin darme cuenta mis opiniones y temores, lo que yo creo que deberĆ­a ser… y parece que poco a poco siempre va empeorando.


Y la cuestión es que este YO que voy construyendo a base de narraciones mentales es el que va a tomar mis decisiones, va a relacionarse con mi familia y mi entorno y va a determinar mis experiencias futuras, realimentÔndose por tanto de ellas y entrando en un bucle difícil de romper.


Es posible hacer que el Yo experimentador tenga mas cancha: la neuroplasticidad del cerebro permite entrenarlo para conseguirlo.

Llegado este punto, Āæpuedo hacer algo para que mi ā€œyo experimentadorā€ tenga mucho mĆ”s que decir?, Creo que muchos de nosotros querrĆ­amos tener una vida mĆ”s plena y presente, mĆ”s real y simple, detener un poco esa actividad mental constante y desbocada; ĀæPodemos silenciar un poco ese ā€œyo narradorā€ y en cierto modo disciplinarlo para poder ceƱirme a la experiencia del momento presente? Esto serĆ­a realmente un descanso, casi una liberación.


AquĆ­ es donde viene la buena noticia: La ciencia ha demostrado que podemos hacerlo, que la neuroplasticidad de nuestro cerebro nos permite ā€œentrenarā€ la atención de forma que nos hagamos mĆ”s conscientes de lo que realmente pasa, alimentando el ā€œyo experimentadorā€ desde la curiosidad, la apertura y la amabilidad, haciĆ©ndonos conscientes de cuĆ”ndo el ā€œyo narradorā€ se pone en marcha para sugerirnos historias con cierto sentido que solemos creernos.


Puedes practicar para dar espacio al Yo experimentador. Aquƭ te paso un pequeƱo ejercicio.

Te propongo bajar el ritmo, simplificar tu vida y encontrar ese tiempo y espacio necesarios para estar realmente presente en cada momento y de esta forma aproximarte lo mĆ”s posible a tu ā€œYO realā€.


Para comenzar puedes hacer una pequeƱa prƔctica:


Rellena un ā€œdiario de eventos agradablesā€ haciĆ©ndote consciente de todos aquellos que te sucedan esta semana, tanto en tu vida personal como en el trabajo. Ā”Son muchos mĆ”s de lo que imaginas!. Selecciona y anota al menos uno cada dĆ­a e intenta recopilar todos los detalles, tanto del evento en sĆ­ como de todo lo que hay alrededor, especialmente tus sensaciones, pensamientos y emociones alrededor, detectando el ā€œyo narradorā€ si apareciera y haciendo espacio deliberadamente para el ā€œyo experimentadorā€.


”Disfruta de todos ellos y no dejes pasar ninguno inadvertidamente!


””Seguimos hablando!!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

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