• Angela Larrubia

¿Soy de verdad capaz de percibir la realidad? ¿Abrimos un espacio para la duda?

¿Existe una REALIDAD REAL o construyo mi REALIDAD SUBJETIVA momento a momento?


El lío de las realidades…

Mi instinto me dice que cada vez es más difícil ser capaz de percibir la “realidad real o al menos algo que se le parezca, de hecho, aparte de un interesante juego de palabras, me he planteado más de una vez si en verdad existe esa realidad real o cada uno construimos nuestra realidad subjetiva.


Una realidad subjetiva marcada por mis percepciones condicionadas, mis juicios y sesgos, pensamientos y emociones, mis relaciones, experiencias y recuerdos… y además una realidad rápida porque no puedo gastar mucho tiempo en construirla ya que voy con prisa… ¡quizá una consulta automática en internet, saltando de link a link y dos palabras escuchadas aquí y allá sean suficientes para construirla!


Al fin y al cabo, una realidad a la medida de mi YO propio y particular, por tanto, una realidad que no tiene por qué coincidir con la que tú percibes, o mi colega, o mi jefe… o mi pareja.


Y ninguna de ellas es mejor que la otra, sencillamente son diferentes apreciaciones de la misma realidad.

Y si sé que esto es así ¿Por qué no abro más a menudo en mi día a día ese espacio de duda y apertura hacia la realidad de los demás?

¿Por qué me comporto tantas veces como si siempre tuviera razón y fuera la única depositaria de la verdad absoluta?


Ya casi no me hace falta ni siquiera escucharYa lo sé todo, basta con ser hábil para refutar lo que el otro me dice de su realidad y me descubro construyendo mis argumentos mientras me habla. Ni siquiera sé qué me está diciendo, pero yo sí sé de antemano lo que tengo que contestar, ¡¡eso seguro!!


¿Te pasa también a ti?


Y continúo con mis preguntas: ¿Qué pasaría si me planteara al menos esa duda, dejando abierta la posibilidad de que en este momento la mía no sea la realidad absoluta y mis juicios no sean necesariamente los más certeros?


¿Es posible que el otro tenga razón y yo esté equivocada?


O mejor aún, llegar al punto de entender que cada uno tenemos nuestra propia percepción de la realidad y merecemos al menos la consideración, la confianza y el respeto mutuo.


De esta forma, compartiendo con sinceridad nuestras diferentes visiones, seguramente llegaremos a la mejor conclusión posible.

Además, sería un auténtico descanso…


Pero no es tan fácil, conseguirlo probablemente requiere algunas pequeñas-grandes hazañas por mi parte:


1 - Apertura a las ideas de otros, encontrando tiempo para preguntar y escuchar de verdad

2 - Curiosidad y flexibilidad para el descubrimiento y la oportunidad…. es decir, revivir ese niño que hay en mí que todo lo quiere investigar y descubrir de nuevo

3 - Caer en la cuenta y hacerme consciente de qué me está rondando la cabeza en este momento, qué preocupaciones, pensamientos o emociones me están condicionando y me pueden encasillar en una opinión, en una realidad subjetiva inamovible

4 - Dejar en suspenso el juicio rápido. el convencimiento de que “eso ya lo sabía yo…” y el impulso de discutirlo todo por sistema para poder asomarme a la realidad del otro y generar empatía

5 - Abandonar de vez en cuando el piloto automático que conecto cuando entro en mi día a día (ya hemos descubierto algunas pistas para ello en este post) y que me desenchufa literalmente de la realidad

¿Y cómo puedo lograr esas pequeñas-grandes hazañas?

En mi caso, le doy muchas vueltas y siempre llego a la misma conclusión: necesito entrenar mi atención para que, al llegar ese momento crítico de compartir mi realidad, de opinar, escuchar, colaborar y considerar opciones para tomar acción, sea capaz de PARAR, RESPIRAR y OBSERVAR antes de ACTUAR


Respirar dos o tres veces y darme esos segundos de oro para OBSERVAR qué hay aquí, salir de mi mente que va a mil por hora y hacerme presente en la verdadera dimensión de lo que está ocurriendo dentro y fuera de mi.


Esto me permite aproximarme un poco más a la realidad que en verdad trae este momento y me ofrece un espacio de libertad para elegir mejor mi respuesta.

Te ofrezco una breve práctica de mindfulness para PARAR – RESPIRAR y OBSERVAR antes de ACTUAR a través de una “parada consciente

En este breve audio de 3 minutos, encontrarás una pequeña práctica de mindfulness para cultivar esta parada consciente, ahora lo importante es que encuentres el momento para practicarlo, lo ideal es al menos dos veces al día para ir incorporando un hábito. ¡Realmente saludable!



¡¡Seguimos hablando!!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud


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