• Angela Larrubia

Reflexiones sobre Mindfulness y el deporte (baloncesto).

Podemos establecer similitudes y paralelismos entre la práctica del deporte (baloncesto en este caso) y la práctica de Mindfulness.



¡Buenos días!,

Estos días, que estamos un poco encerrados por lo del virus, he tenido ocasión de revisar álbumes de fotos antiguos, de cuando no existían las cámaras digitales y las fotos las hacíamos con mucho cuidado, para no malgastar el rollo de película, que además había que revelar y que costaba su dinerito. El caso es que he visto fotos de jovencita😊, de cuando jugaba al baloncesto.


No sé si sabéis que jugaba en equipos profesionales de primera división nacional (el Iberia y el Tintoretto) y también en la selección nacional española, en categoría junior. Conocí a Fernando Romay, a Llorente, Javier García Coll y a algunos más de la época de Corbalán y Fernando Martín. Bueno, no se me daba mal del todo. Claro que esto era hace muchos (demasiados) años. Para los que sepan un poco de baloncesto, aún no había línea de tres puntos, y la posesión del balón duraba 30 segundos. Sí que hace tiempo, sí…

Yo jugaba profesionalmente al baloncesto de jovencita y ahora me doy cuenta que tiene cierta relación con la práctica del Mindfulness.

El caso es que recordando aquello, los entrenamientos, los partidos, las compañeras, las tácticas… me vino a la cabeza una cierta relación con mis asuntos actuales: Creo que podemos establecer similitudes y paralelismos entre la práctica del deporte (baloncesto y otros) y la práctica de Mindfulness, que además nos pueden ayudar a entender un poco más de qué va esto.


Os recuerdo que Mindfulness o atención plena: permite ser consciente de lo que sucede realmente en cada momento, dentro y fuera de nosotros mismos, minimizando juicios y opiniones y más allá de las prisas y la multitarea que se han hecho habituales en estos días. Es una capacidad de atención que tenemos de forma innata y que nuestro estilo de vida acelerado empuja a olvidar, pero que, sin embargo, podemos entrenar el cerebro para recuperarla a través de la práctica continua de ciertas de técnicas.


¿Y qué permite esta práctica continuada de Mindfulness? Entre otras cosas y resumiendo:

· Aumentar la capacidad de auto regulación emocional, así como disminuir el estrés y ansiedad para llegar a estados de calma mental.

· Estimular actitudes de apertura, resiliencia, colaboración y liderazgo. También de la empatía.

· Mejorar la atención y concentración en nuestras actividades habituales.

Os recuerdo que la práctica del Mindfulness ayuda a disminuir estrés, estimular la resiliencia y a mejorar la atención en nuestras actividades diarias, entre otras cosas.

El caso es que creo que en el baloncesto, de alguna forma, cultivábamos algunos de esos aspectos. El baloncesto es un juego de cierta complejidad en las reglas y además se juega muy rápido, con cambios de situaciones en décimas de segundo. Esto exige una atención y concentración continua. Un despiste en defensa, puede costar una canasta. Estás defendiendo al contrario y al mismo tiempo con un ojo en tus compañeros, otro ojo en el balón, y otro en las indicaciones del entrenador (muchos ojos a la vez): “consciente de lo que sucede realmente en cada momento, dentro y fuera de nosotros mismos”.


Recuerdo ahora que el entrenador nos pedía estar continuamente enfocadas en el partido, concentradas, esto era parte fundamental del entrenamiento y conseguías llegar a ese estado de atención tan exigente durante un rato, pero siempre vigilantes porque en cualquier momento la atención podía decaer… un ruido o silbido del público, un fallo con los pensamientos y el enfado que venían detrás, las prisas cuando el tiempo se acaba y vamos un punto abajo… y cuando la distracción llega, ¡rápidamente había que meterse de nuevo en el partido!.

En los partidos y entrenamientos debíamos estar con máxima atención a todo lo que sucedía... pero en la vida diaria nos ponemos a veces en modo "piloto automático".

¿Te suena algo de esto en nuestra vida cotidiana? A menudo nuestra atención también decae, nos desenfocamos de lo que estamos haciendo y más veces de las que nos gustaría entramos en modo piloto automático, haciendo ciertas tareas de forma mecánica, incluso algunas que nos exigen verdadera atención, como conducir un coche. Es verdad que el nivel de atención tan alto que exige un deporte de competición no es posible mantenerlo constantemente, pero entrenando y con práctica, sí que se demuestra que podemos mejorar significativamente esta capacidad.


Otra cosa del baloncesto que recuerdo muy bien, son los “tiempos muertos”, cuando el entrenador paraba el partido por algún motivo, sobre todo, cuando nos iba mal en el marcador. En este minuto, nos comentaba lo que estaba pasando, hacía un cierto análisis y cambiaba alguna jugada, pedía acción sobre algún aspecto del juego y nos daba ánimos (a veces era más bien casi una “bronca”, generalmente asociada a la falta de concentración).

¿No sería interesante incorporar los tiempos muertos del baloncesto en nuestras actividades diarias?

¿Hacemos esto ahora en nuestra vida diaria? ¿Nos tomamos un “tiempo muerto” para revisar lo que hay, lo que estamos haciendo, para darnos cuenta de dónde estamos y por qué?, ¿para poner acciones correctoras en algún aspecto que quizás no estemos llevando bien? me temo que lo hacemos pocas veces... Y cuando lo hacemos es posible que entremos en ese modo “autobronca - autocrítica” que todos conocemos y que no es precisamente el que más nos ayuda. Desde la visión de Mindfulness intentamos trabajar esa parada amable, ordenada y constructiva, con método y disciplina, pero siempre comprensiva y amorosa con uno mismo y con los demás.


Otro aspecto en el que también he visto paralelismo entre baloncesto y Mindfulness es la importancia del entrenamiento, de la práctica continua. Como muchos aspectos de la vida, nadie nace ya sabiendo hacer bien las cosas. El baloncesto, al ser un deporte que requiere técnica depurada (en el tiro, en defensa, en las jugadas de ataque diseñadas), buena capacidad física y mental, compenetración con los compañeros, etc. exige un entrenamiento continuo, diario incluso. Y eso desde los más noveles hasta los más veteranos.

El baloncesto, como el Mindfulness, exige practicar de manera contínua, diaria, tanto los noveles como los veteranos.

Recuerdo a un grandísimo jugador de “mi época”, Drazen Petrovic, que ensayaba 500 tiros diarios después de cada entrenamiento. O por ejemplo, Fernando Romay, que para mejorar su coordinación, subía y bajaba las escaleras de la grada de la cancha durante una hora diaria. De la misma forma el entrenamiento del cerebro a través de Mindfulness requiere una práctica continuada, una disciplina para dedicar al menos 15-20 minutos diarios a fortalecer nuestra atención, favoreciendo la aparición de una serie de cambios fisiológicos en el cerebro ya ampliamente demostrados científicamente ¡Las cosas no salen solas! Tenemos que poner de nuestra parte.


Si quieres empezar hoy mismo con esta práctica puedes releer uno de nuestros últimos post donde encontrarás las instrucciones básicas de la práctica de Mindfulness en la respiración y un audio para ayudarte (este es el link).


¡Continuando con el Mindfulness y el baloncesto! En el baloncesto, se practica necesariamente una buena dosis de autocontrol, de regulación emocional y del estrés. No hay nada más frustrante y/o estresante, y lo digo por experiencia, que estar luchando con todas tus fuerzas en defensa, y que el contrario meta canastas una y otra vez. Que a pesar del esfuerzo de todo el equipo (y el tuyo, por supuesto) el partido no acabe de remontar, que tiras tres veces seguidas y fallas las tres. Y ves cómo, en mitad del acaloramiento, comienzan a surgir conflictos en el campo con otras jugadoras, con el árbitro… realmente difícil de gestionar.

Otro aspecto en donde podemos tomar ejemplo del baloncesto: la regulación emocional. No hay nada más frustante que trabajar intensamente en defensa y que te metan una canasta... y luego hay que seguir jugando.

En esos momentos, como en la vida en tantas otras circunstancias, tendemos de forma natural, a agobiarnos, a perder confianza, a reaccionar de forma explosiva y automática, a culpabilizarnos y con ello, a abandonar, a perder la concentración, y bajar el ritmo.


Pero una vez más la constancia y la fortaleza de espíritu tiene su premio ¿Cuántos partidos hemos visto remontar, e incluso ganarse en el último segundo? El marcador oscila mucho y a veces vas ganando y a veces vas perdiendo ¿verdad? Y… ¿A qué conduce caer en el desánimo o la provocación del contrario? Nada más que a perder la concentración y el esfuerzo. La vida (y el baloncesto) tienen altibajos. A veces estás arriba y otras muchas muy abajo. Y a veces se gana y a veces se pierde el partido, o lo que sea.


Se trata más bien de ser consciente de cada paso del camino, de conocernos, de entrenar nuestras fortalezas, de aceptar y trabajar amablemente con nuestras debilidades… insistir y nunca abandonar sabiendo que la vida es así y, al fin y al cabo, todos estamos en el mismo equipo. No digo que sea fácil, ni mucho menos, todo ello requiere de práctica y constancia.

El último punto que quiero comentar es la resiliencia: la capacidad para adaptarse levemente con resultados positivos frente a situaciones adversas.

Para acabar, y muy relacionado con el punto anterior, tenemos la resiliencia. Un concepto muy de moda en estos tiempos. Hay muchas, muchas, definiciones. Una bastante sencilla es: “la capacidad para adaptarse levemente con resultados positivos frente a situaciones adversas”. Resiliencia suena a “fortaleza” o “entereza”, pero, en mi opinión, debe tener mucho de “flexibilidad” o “capacidad de adaptación". El equipo contrario puede defender de muchas maneras, en zona, al hombre, defensa mixta… y con eso tienes que adaptar tu ataque, tu juego.

También a veces hay que jugar “con o contra” el público (hay canchas en donde el público realmente intimida), o adaptarse a la forma de arbitrar. Y tras un tiempo muerto, el entrenador cambia las jugadas, los marcajes… y hay que adaptarse rápido, entrenar, entrenar, entrenar, y… ¡Tirar de resiliencia! Todo ello son también metáforas de lo que encontramos en nuestro día a día ¿verdad? y la práctica del Mindfulness también es un entrenamiento de la “resiliencia para la vida”.

El entrenador nos decía "¡un último esfuerzo!"... ¡desde el minuto 1 de cada partido!

Hablando de resiliencia, me acuerdo mucho de una cosa que nos decía nuestro entrenador. Como sabréis, a lo largo del partido el entrenador puede pedir varios “tiempos muertos”, que suelen utilizar en los últimos momentos del partido, cuando el marcador está apretado y hay que adaptarse muy rápido, cambiar lo que sea necesario en pocos segundos y pedir a los jugadores “un último esfuerzo”… pues bien, nuestro entrenador nos decía “venga chicas, ¡un último esfuerzo!”… ¡desde el primer tiempo muerto al inicio del partido! 😊. Una gran lección que nunca he olvidado.


Scottie Pippen, un muy buen alero del baloncesto americano, compañero muchos años del famosísimo Michael Jordan, dijo: “El baloncesto es un juego de por vida. Continúas aprendiendo del juego día tras día y, a lo largo del camino, te vuelves mejor”… Y ahora con perspectiva pienso…. ¡Mindfulness puro!


¡Un abrazo y seguimos hablando!


Angela Larrubia Ansón - Mindfulness Vida y Salud

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